Guarda tu medicación, el ejercicio que has realizado cada día, las comidas, los puntos de dolor… Todas esas variables de las que es importante tener un seguimiento. Registra día a día cómo te encuentras y tu tratamiento.
¿Quieres saber cómo vas sin tener que hacer memoria? Consulta los gráficos de evolución. Con ellos, podrás ver un resumen de tu evolución de los últimos días, el último mes o el último año. Ten una visión global que te ayude a saber si, por ejemplo, el nuevo tratamiento funciona.
Es importate que lleves un control, pero que llegue a tu médico es esencial. Crea un informe con los datos del día a día y llévalo en tu próxima cita. Tu médico sabrá qué pasa fuera de la consulta y podrá ofrecerte un tratamiento más personalizado y eficaz.