Mis "lolas" y yo... siempre juntas
Desde que recuerdo, siempre he convivido con "lolas". Me resisto a llamarlas dolores. Me diagnosticaron artritis reumatoide con 24 años. He de decir que siempre he vivido en el norte, con humedades y lluvias, con muchos catarros y amigdalitis; desde entonces no he dejado de tomar medicación. Al principio creí que con juventud, saldría adelante, pero cuando crucé la barrera de los cuarenta, vi que iba cuesta abajo y sin freno.
La medicación que más efecto me ha hecho ha sido la penicilina, en los brotes fuertes. Un millón de unidades de penicilina me inyectaban en Gijón; era doloroso pero eficaz. Me lo iban espaciando. He sufrido dos crisis muy fuertes, he llegado a perder el conocimiento del dolor. Me asusta volver a sufrir episodios como aquellos.
Hace 28 años nos trasladamos a vivir a Zaragoza: clima bastante seco y con lluvias escasas. Por recomendación médica, aprendí a nadar, me apunté a cursos, después de aprender estuve nadando unos 12 años. Fue fantástico, gané en musculatura y mi cuerpo respondió con una vitalidad que no conocía.
Siempre pensando en el consejo de mi reumatólogo, “No pare, no pare, siga con su trabajo y vida lo más normal que pueda". A partir de los 40, me recetaron glucosamina, que sigo tomando aún hoy junto con mi antiinflamatorio diario. Me diagnosticaron entonces artrosis en pies manos y zona lumbar. Debo añadir que para entonces me conocía todos los medicamentos que había en la farmacia.
Tengo rizartrosis cervical, escoliosis, lordosis, un pinzamiento del nervio ciático que es horroroso, he hecho rehabilitación médica tanto por el seguro como privada; mis manos, codos, muñecas y rodillas están deformadas, pero me niego a parar. Cuando me levanto por la mañana parezco una tabla tiesa, no puedo ni doblarme a coger un banquillo, debo tomarme mis pastillas y esperar a que me hagan efecto...y luego, poco a poco, empiezo a ser yo.
Solo quiero decir con esto que no os rindáis, no dejéis que una "lola" pueda con vosotras. Si estáis pendientes de vuestros dolores, estos no dejarán que viváis una vida plena, y hay muchas cosas por las que vivir.
Yo todas las mañanas, al levantarme, empiezo a estirarme y moverme despacito, cuándo siento el dolor me digo, "hoy estoy viva, me siento a mí misma". Si alguna vez no he sentido dolor, he preguntado en casa " Vosotros me veis, no estoy muerta ¿verdad? ", porque me parece mentira.
Añado por último que el mes pasado cumplí 60 años y trabajo de peluquera desde los 15, con peluquería propia, sin empleados y no ha pasado por mi mente jamás el retirarme. Sé que el día que pare, mis huesos no podrán moverse más, y mientras pueda lo evitaré: con pastillas, yoga o lo que sea. Sé que el consejo del doctor Armas, al que quiero rendirle un pequeño homenaje desde aquí, junto con los demás médicos que me han tratado desde que empecé mi vía crucis personal, es real como la vida misma. NO PARES NUNCA. ¡Gana tu batalla, amiga! El dolor, si no piensas en él y te mentalizas, se ralentiza y se minimiza.
Un fuerte abrazo para todas las que tenéis artritis reumática.


